Capítulo 10

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Rebelándose, Ma Teng trata de rescatar al Emperador

Cao Cao envía a un ejército para vengar la muerte de su padre

 

Volvamos con Li Jue y Guo Si, que estaban a punto de asesinar al Emperador. Zhang Ji y Fan Chou se opusieron con estas palabras:

—No, el pueblo no lo aprobará. Devolvedle el poder y dadle a la coalición el control de Changan. Así podremos engañar y eliminar a los que los apoyan, entonces podremos matarlo y así el imperio caerá bajo nuestro control.

Li Jue y Guo Si siguieron su consejo.

—¿Por qué no os vais?—preguntó el Emperador desde lo alto de la puerta—Wang Yun ya está muerto, retirad vuestras tropas.

—Hemos hecho un servicio al estado y deseamos ser ascendidos como recompensa.

—¿Y qué cargos deseáis?

Cada uno escribió el título deseado y se lo entregó al Emperador, que no tuvo más remedio que acceder a sus demandas.

Li Jue fue nombrado General de los carros y la caballería, marqués de Chiyang y  Comandante al cargo de la ley y los trabajos públicos; recibió además el hacha de guerra y la madera tallada que lo acreditaban con autoridad militar. Guo Si recibió los cargos de General del ejército de retaguardia, marqués de Meiyang y las insignias militares. Ambos tenían autoridad para encargarse de los deberes de la administración civil. Fan Chou recibió el título de General del flanco derecho y el marquesado de Wanian. Zhangji fue nombrado General de la caballería ligera y marqués de Pingyan. Li Meng y Wang Fang fueron ascendidos a capitanes[1].

Todos agradecieron al emperador su magnanimidad y retiraron sus tropas de la capital.

Tras haber triunfado los seguidores de Dong Zhuo no se olvidaron de su antiguo líder. Buscaron sus restos y encontraron trozos de su piel y algunos huesos. Entonces esculpieron una estatua de madera aromática a su imagen y semejanza y depositaron en ella los restos. Vistieron a la estatua como si de un emperador se tratara, y la metieron en un sarcófago principesco. Escogieron un día propicio para trasladar sus restos a Meiwo, pero nada más iniciar el cortejo fúnebre los cielos se cubrieron de nubes de tormenta. La llanura se inundó y un trueno hizo que el cuerpo cayera al suelo. Li Jue esperó a que el tiempo mejorara, pero cuando iniciaron la procesión ocurrió lo mismo. Tres veces lo intentaron, pero no era posible continuar. Finalmente, un rayo quemó los restos. ¡Se podría decir que la ira del Cielo contra Dong Zhuo era terrible!

Pero volvamos con Li Jue y Guo Si, que se habían hecho con el poder y eran duros y crueles con el pueblo. Enviaron un espía para trabajar como uno de los sirvientes del emperador, y cada una de sus acciones se volvió tan difícil como caminar entre zarzas. Todos los cargos de la corte eran escogidos por ellos. Como era popular, Zhu Jun fue nombrado ministro de los cocheros.

Un día, llegaron noticias de la llegada de Ma Teng, gobernador de Xiliang, junto a Han Sui, gobernador de Bingzhou, al mando de más de 100.000 hombres. Ambos se dirigían a la capital con la intención de acabar con los rebeldes en nombre del Emperador. Pero mucho antes ambos habían enviado a alguien de confianza a Changan en busca de aliados. Conspiraron con tres oficiales: Ma Yu y Chong Shao, consejeros imperiales; y Liu Fan, capitán de la guardia imperial. Los tres pidieron al emperador en secreto los cargos de General que conquista el Oeste y General que estabiliza el Oeste para Ma Teng y Han Sui respectivamente. Cada uno recibió un decreto imperial secreto para unir fuerzas y perseguir a los bandidos rebeldes.

Li Jue, Guo Si, Fan Chou y Zhang Ji se reunieron con sus generales para discutir la estrategia a seguir. Su consejero Jia Xu dijo:

—Ya que ambos generales vienen de tan lejos, nuestra única defensa es fortificar nuestra posición y permanecer a la defensiva. En cien días habrán consumido sus provisiones y tendrán que retirarse. Cuando lo hagan, caeremos sobre ellos y los capturaremos.

—Es un mal plan—se alzaron al unísono Li Meng y Wang Fang—. Dadnos diez mil tropas de élite y os entregaremos las cabezas de Ma Teng y Han Sui.

—Enfrentarnos a ellos de inmediato es aceptar una derrota segura— sentenció Jia Xu.

—Si somos derrotados te entregaremos voluntariamente nuestras cabezas, pero si ganamos, entonces exigiremos la tuya.

—A doscientos li de Changan se encuentran las montañas Zhouzhi—se resignó Jia Xu—. Sus pasos son estrechos y peligrosos. Enviad a Zhang Ji y Fan Chou a ocupar esa posición ventajosa y fortificarla. De esta forma podrán apoyar a los ejércitos de Li Meng y Wang Fang.

Li Jue y Guo Si siguieron su consejo y pusieron a 15.000 hombres bajo el mando de Li Meng y Wang Fang. Los dos generales partieron de buen humor y acamparon a 280 li de Changan. Cuando los ejércitos de Xiliang llegaron, los dos hombres salieron con su ejército a su encuentro.

El ejército de Xiliang bloqueó su camino y preparó sus filas para la batalla. Ma Teng y Han Sui se pusieron al frente y señalando a Li Meng y Wang Fang gritaron:

—¿Quién capturará a esos rebeldes traidores?

Apenas habían terminado de hablar cuando apareció un joven general de complexión blanca como el jade. Era musculoso como un tigre y su cintura era tan elástica como la de un lobo. Iba armado con una lanza y cabalgaba sobre una montura excelente. Se trataba de Ma Chao, hijo de Ma Teng[2]. Tan solo tenía diecisiete años, pero era fiero e imbatible.

Al verlo tan joven, Wang Fang lo subestimó y cabalgó para enfrentarse a él. Casi no habían entrechocado sus armas cuando Wang Fang cayó ante la lanza del joven Ma Chao. El vencedor se retiró a su ejército, pero Li Meng lo persiguió para vengar a su compañero.

Ma Chao no lo vio.

Aunque sí lo hizo su padre, que gritaba:

—¡Te están siguiendo!

Ma Teng acababa de hablar cuando vio que Ma Chao lo tenía exactamente donde quería. Ma Chao sabía que lo seguían, pero pretendía no darse cuenta y esperó hasta que su enemigo estuviese lo bastante cerca como para atacarlo con su lanza. Cuando Li Meng atacó a Ma Chao, solo encontró aire. Ma Chao se había agachado, y cuando los caballos estuvieron a la misma altura, derribó a Li Meng de su silla con sus brazos de gorila.

Sin líder, el ejército de Li Meng huyó. Ma Teng y Han Sui aprovecharon la oportunidad y los aniquilaron, obteniendo una gran victoria. Entonces decapitaron a Li Meng y acamparon en uno de los pasos.

Cuando Li Jue y Guo Si se enteraron de la derrota de sus generales, supieron que Jia Xu les había aconsejado con sabiduría. Desde entonces valoraron sus planes y decidieron permanecer a la defensiva. Rechazaron todos los desafíos del enemigo.

Tal y como estaba previsto, el ejército de Xiliang se quedó sin suministros en apenas dos meses y sus líderes comenzaron a considerar la retirada.

La suerte los abandonaba. Un sirviente de Ma Yu delató a su amo a las autoridades. Li Jue y Guo Si estaban furiosos y decapitaron a los tres conspiradores y a sus familias en el mercado. Colgaron sus cabezas a las puertas de la ciudad para que todos pudieran verlas.

Sin comida y sin apoyos en la ciudad, lo único que podían hacer Ma Teng y Han Sui era retirarse. Zhang Jui partió a enfrentarse a Ma Teng, mientras Fan Chou seguía a Han Sui. El ejército de Xiliang sufrió una derrota completa, pero Ma Chao permaneció en la retaguardia y luchó con desesperación, obligando a Zhang Ji a retirarse.

Mientras tanto, Fan Chou perseguía a Han Sui. Estaba a punto de alcanzarle cuando Han Sui tiró de las riendas de su caballo y se dio la vuelta.

—Somos del mismo pueblo, ¿por qué no muestras un poco de piedad?

—He de cumplir las órdenes de mis superiores—contestó Fan Chou.

—Estoy aquí para servir al estado. ¿Por qué perseguirme con tanto ímpetu? —dijo Han Sui.

Ante estas palabras Fan Chou se dio la vuelta y llamó a su ejército. Han Sui se fue en paz. Por desgracia un sobrino de Li Jue estaba presente y cuando vio que el enemigo se iba sin más, contó a su tío toda la escena.

Li Jue estaba furioso y quería formar un ejército para atacar inmediatamente a Fan Chou.

—Es peligroso que combatas en este estado—le aconsejó Li Jue—. Será mejor que prepares un banquete de la victoria e invites a Fan Chou y a Zhang Ji. Entonces podremos capturar a Fan Chou y decapitarlo sin ningún esfuerzo.

Li Jue, satisfecho con el consejo, organizó un banquete y los dos generales aceptaron con gusto la invitación.

Después de beber por un tiempo, la expresión de Li Jue cambió de repente.

—Fan Chou, ¿por qué intrigas con Han Sui? ¿Estás pensando en rebelarte?

Antes de que pudiera responder se llevaron a Fan Chou y el verdugo acabó con él al instante. Zhang Ji estaba tan asustado que acabó en el suelo. Li Jue le ayudó a levantarse.

—Fan Chou era un traidor, por eso he ordenado ejecutarle. Tú en cambio eres uno de mis hombres de confianza, ¿por qué tendrías que tener miedo?

Puso entonces a Zhang Ji al mando de las tropas de Fan Chou. Zhang Ji regresó con su ejército a sus cuarteles en Hongnong.

Tras derrotar al ejército de Xiliang, ninguno de nos nobles se atrevió a enfrentarse a Li Jue y Guo Si. Al mismo tiempo Jia Xu les aconsejó preocuparse por el bienestar del pueblo y buscar el apoyo de aquellos miembros de la sociedad virtuosos y con talento. Así fue como el gobierno comenzó a recuperar parte de su autoridad.

Lo que no pudieron prever fue una nueva rebelión de los Turbantes Amarillos en Qingzhou. Cientos de miles de sus seguidores llegaron y saquearon todo lo que encontraron. Zhu Jun, ministro de los cocheros, recomendó a un hombre para acabar con los rebeldes.

—Si queréis acabar con los bandidos al este de las montañas, necesitáis a Cao Cao.

—¿Y dónde está? —preguntó Li Jue.

—Es el gobernador de la comandancia de Dong. Dispone de un gran ejército y si le ordenáis actuar, acabará con los rebeldes en muy poco tiempo.

Li Jue estaba encantado y trabajó día y noche para preparar un edicto. Entonces envió un mensajero ordenando a Cao Cao juntar sus fuerzas con Bao Xin, ministro del reino de Jibei, y acabar con los rebeldes. Cao Cao aceptó el edicto imperial y acordó con Bao Xin organizar un ejército y atacar a los rebeldes en Shouzhang[3]. Bao Xin atacó una de sus fortalezas, pero murió en el combate. Cao Cao persiguió a los rebeldes mientras huían. Decenas de miles se rindieron. Entonces Cao Cao puso a sus antiguos enemigos en la vanguardia de su ejército. Sus tropas atacaron en todas direcciones. Allá donde llegaba, los rebeldes se rendían. En apenas tres meses se había ganado más de treinta mil soldados y un millón de hombres y mujeres estaban ahora bajo su autoridad.

Cao Cao reunió a los mejores para su ejército de Qingzhou y ordenó al resto que volvieran a sus hogares. Cao Cao se hizo aún más poderoso. Tras informar de su éxito a la corte, fue nombrado General que estabiliza el Este.

En Yanzhou[4], Cao Cao invitó a su lado a hombres de sabiduría y valor. Muchos se unieron a su causa. Dos hombres, tío y sobrino, llegaron al mismo tiempo. Ambos provenían de Yanzhou y sus nombres eran Xun Yu y Xun You. Xun Yu, el tío, había servido a Yuan Shao.

—¡Xun Yu será mi Zhang Liang[5]! —se regocijó Cao Cao.

Nombró a Xun Yu su ayudante de campo. Su sobrino Xun You[6] era bien conocido a lo largo y ancho del país y había servido en la corte en Luoyang. Más tarde renunció a su cargo y volvió a su ciudad natal. Cao Cao lo nombró consejero militar.

—Dicen que hay un hombre en Yanzhou de gran virtud pero no estoy seguro de dónde se encuentra— dijo Xun Yu.

Cao Cao preguntó de quién se trataba.

—Cheng Yu[7].

—He oído hablar de él—dijo Cao Cao.

Así que envió un mensajero a su ciudad natal. Cheng Yu se encontraba recluido en las colinas dedicado al estudio. Aunque vino en cuanto supo de la invitación de Cao Cao.

—No merezco tus recomendaciones—dijo Cheng Yu a Xun Yu—, soy ignorante y carezco de medios. ¿Pero acaso has olvidado a Guo Jia[8]? Procede de tu misma ciudad. ¿Por qué no intentas reclutarlo?

—Cómo he podido olvidarme de él—exclamó Xun Yu de repente.

Xun Yu convenció a Cao Cao de que invitara a Guo Jia para que discutieran sobre asuntos de estado. Guo Jia recomendó a Liu Ye[9] de Henan, que era descendiente de Liu Xiu, fundador de los Han del Este. Éste a su vez recomendó a dos más: Man Chong[10] de Shanyang y Lu Qian de Wucheng. Cao Cao ya los conocía por su reputación. Ambos recordaron a Cao Cao la existencia de Mao Jie[11] de Chenliu. Un general, de nombre Yu Jin[12], se le unió junto a los miles de soldados a su mando. Cao Cao comprobó que era especialmente hábil con el arco, los caballos y las artes marciales y le dio un puesto como inspector del ejército.

Un día, Xiahou Dun se presentó con un hombre frente a Cao Cao. Cuando preguntó de quién se trataba, Xiahou Dun lo describió con estas palabras:

—Este hombre nació en Chenliu, su nombre es Dian Wei, su fortaleza y valor superan a los de los demás héroes. Formaba parte de los seguidores de Zhang Miao, pero tuvo problemas con algunos de sus compañeros y mató a más de una docena antes de refugiarse en las montañas. Y me encontraba yo cazando, cuando lo vi persiguiendo a un tigre a lo largo de un arroyo. Lo enrolé en mi ejército y hoy lo recomiendo ante vos.

—Veo que no es un hombre cualquiera—dijo Cao Cao—. Es grande y robusto, debe ser valiente y fuerte también.

—Sin duda—respondió Xiahou Dun—. Una vez mató a un hombre para vengar la muerte de un amigo y llevó su cabeza por todo el mercado. Nadie se atrevió a acercarse. Ahora mismo utiliza dos alabardas que pesan más de 80 katis[13]. Es capaz de manejarlas incluso montado en un caballo al galope.

Entonces Cao Cao ordenó al hombre que demostrase sus habilidades. Así que Dian Wei montó a caballo con las alabardas y cabalgó al galope de un lado a otro. Entonces vio entre las tiendas una gran bandera a punto de caer por la fuerza del viento. Un grupo de soldados trataba de sostenerla en vano. Dian Wei desmontó y ordenó a los soldados que se apartasen. Con una sola mano sostuvo la bandera contra el viento.

—¡No puede ser otro que E Lai[14] de tiempos pretéritos! —exclamó Cao Cao.

Así que lo nombró capitán. Su deber era vigilar la tienda de Cao Cao. Además, Cao Cao se quitó la chaqueta de seda que llevaba y se la entregó, junto con un caballo.

Y de esta manera, Cao Cao se convirtió en el líder de un grupo de hábiles ministros y valientes generales. Con semejantes hombres a sus órdenes, consiguió pacificar las tierras al este de las montañas.

Entonces envió a Ying Shao, gobernador de Taishan, a la comandancia de Langye en busca de su padre, Cao Song.

El padre de Cao Cao llevaba una vida de reclusión en Langye, lejos de los numerosos combates de aquellos tiempos. Cuando recibió la carta de su hijo se preparó para partir junto con su hermano Cao De, un centenar de sirvientes y otro centenar de carruajes. Su camino les llevó a Xuzhou. El gobernador de la provincia era Tao Qian[15], conocido por su sabiduría y sinceridad. Tao Qian deseaba mejorar su relación con Cao Cao desde hacía bastante tiempo, pero aún no había encontrado la manera. Cuando supo que su padre se encontraba en Xuzhou, fue a recibirlo personalmente y le preparó un banquete que duró dos días. Cuando Cao Song se marchó, lo acompañó hasta los límites de sus dominios y envió a Zhang Kai, uno de sus generales, junto a 500 hombres como escolta.

La comitiva llegó hasta el condado de Huafei. Era el final del otoño y de pronto comenzó una lluvia torrencial, por lo que no tuvieron más remedio que refugiarse en un templo. La familia ocupó las habitaciones y ordenó a Zhang Kai y sus hombres que se estableciesen en los corredores. Los soldados estaban empapados y furiosos.

Zhang Kai llamó a los oficiales más cercanos a un lugar tranquilo.

—Todos formábamos parte de los Turbantes Amarillos y solo nos rendimos ante Tao Qian porque no tuvimos otro remedio, pero no hemos ganado nada con ello. Pero ahora mismo, Cao Song está aquí con carros llenos de riquezas y sería muy fácil apoderarse de ellas. Los atacaremos esta misma noche y después huiremos a las montañas.

Todos estuvieron de acuerdo.

La tormenta continuaba. Cao Song se encontraba sentado cuando de pronto oyó ruido proveniente de todas direcciones. Cao De cogió su espada y fue a comprobar qué pasaba. Murió al instante. Cao Song cogió a su esposa de la mano y juntos huyeron corriendo al patio del templo. Quería saltar el muro para poder escapar, pero su esposa pesaba demasiado. Así que se ocultaron en las letrinas donde fueron descubiertos y asesinados.

Ying Shao huyó junto a Yuan Shao, mientras Zhang Kai mataba a toda la familia de Cao Song y prendía fuego al templo. Junto a sus 500 hombres huyó a Huainan. Generaciones posteriores escribirían el siguiente poema:

La infamia de Cao Cao no conoce límites,

Y él solo acabó con la familia Lu,

Pero recibimos aquello que damos,

Y ahora toda su familia ha perecido.

 

Algunos de los hombres al mando de Ying Shao escaparon e informaron a Cao Cao de inmediato. Cuando supo de la noticia, cayó al suelo sollozando.

—¡Tao Qian y sus hombres acabaron con  mi padre!— exclamó apretando los dientes cuando lo ayudaron a levantarse —¡Y yo renuncio a vivir bajo el mismo cielo que él! Borraré Xuzhou de la faz de la tierra. Solo así podré satisfacer mi venganza.

Cao Cao organizó un ejército de 300.000 soldados bajo el mando de Xun Yu y Cheng Yu para que defendiesen los condados de Juancheng, Fanxia y Dongjun. Entonces partió con el resto de sus hombres a destruir Xuzhou. Xiahou Dun, Yu Jin, y Dian Wei lideraban la vanguardia. Cao Cao ordenó matar a todos los habitantes de la ciudad una vez tomada.

Cuando el gobernador de la comandancia de Jiujiang, se enteró, partió con 5.000 soldados en apoyo de Tao Qian. Éste se lamaba Bian Rang y era amigo de Tao Qian. Furioso por semejante maniobra, Cao Cao envió a Xiahou Dun a interceptarle y acabar con su vida.

Por aquel entonces Chen Gong era ayudante del gobernador de la comandancia de Dong. Él también era un amigo íntimo de Tao Qian. Cuando supo lo que Cao Cao se proponía, viajó día y noche para verlo. Cao Cao sabía que Chen Gong quería hablar a favor de Tao Qian y no quería verle, pero habiendo sido su benefactor lo llamó a su tienda.

—Dicen que tu ejército va a acabar con todos los habitantes de Xuzhou para vengar a tu padre. Es por este motivo por el que vengo. Tao Qian es un hombre de moral intachable y nunca traicionaría sus principios. Es Zhang Kai el que ha acabado con tu padre, no Tao Qian. Más inocentes aún son los ciudadanos de Xuzhou, ¿por qué querer vengarse de ellos? Hacerlo es tentar al destino, te ruego que pienses sobre ello cuidadosamente.

—¡Ya me abandonaste una vez y vienes ahora! —respondió Cao Cao— Tao Qian mató a toda mi familia y juro que tendré mi venganza. Puedes decir lo que quieras de tu amigo, ¿pero quién te dice que te escucharé?

Chen Gong se fue compungido.

—No puedo mirar a Tao Qian a los ojos.

Así que Cheng Gong se dirigió a Chenliu, donde ofreció sus servicios a Zhang Miao.

Pero volvamos con el ejército de Cao Cao que masacraba al pueblo y revolvía los cementerios allá por donde pasaba.

Cuando Tao Qian supo de su llegada, miró al cielo y lloró amargamente.

—¡He debido ofender al Cielo para que semejante calamidad recaiga sobre Xuzhou!

Reunió a sus oficiales para ver qué se podía hacer.

—El enemigo está frente a nosotros, no podemos quedarnos de brazos cruzados—dijo uno de ellos llamado Cao Bao—.  ¡Es mi deseo ayudarte a derrotarlos!

Lo único que Tao Qian podia hacer era salir a hacer frente al enemigo. A lo lejos pudo ver como el ejército de Cao Cao cubría el campo de batalla como si fuese nieve[16]. En el centro de aquella horda había una gran bandera blanca con la palabra Venganza escrita en  ambos lados.

El ejército de Cao Cao, ya en formación, comenzó a insultar a Tao Qian. Pero aun así éste avanzó hasta la entrada del campamento de Cao Cao e inclinando la cabeza dijo:

—Quería hacerme amigo tuyo, por eso envié a Zhang Kai como escolta de tu familia. ¿Cómo iba a saber que en su corazón todavía era un rebelde?

—¡Mataste a mi padre y aun así te atreves a decir semejantes tonterías! ¿Quién se atreve a acabar con él?

Xiahou Dun avanzó. Tao Qian trató de huir con su ejército. Xiahou Dun estaba a punto de alcanzarle, pero justo entonces apareció Cao Bao lanza en mano. Ambos caballos se encontraron pero en aquel instante se levantó un fuerte vendaval cargado de arena. Los dos ejércitos se retiraron desordenadamente.

Tao Qian volvió a la ciudad y convocó una asamblea.

—No podemos detener al ejército de Cao Cao—dijo a sus oficiales—. Iré yo mismo atado a su campamento y dejaré que me corte en pedazos. Así podré salvar a los habitantes de Xuzhou.

—Gobernador, has mantenido la ley y el orden en Xuzhou por muchos años—le interrumpió alguien avanzando—. El pueblo te está agradecido y con ellos, ni siquiera el poderoso ejército de Cao Cao puede atravesar los muros de nuestra ciudad. Aunque soy un hombre de poco talento, tengo un plan que hará que Cao Cao muera y no tenga un lugar en el que descansar en paz…

Tratando de conseguir amistad, Tao Qian encontró odio. Pero detrás de la desesperación y el peligro, se encuentra la puerta de su salvación.

¿Quién estaba hablando? La respuesta en el próximo capítulo.

 

 

 

 

 

 

 



[1] Ellos abrieron las puertas de la capital.

[2]馬超, nombre de cortesía Mengqi, 孟起, literalmente el hermano mayor que se alza.

[3] En la actual provincia de Shandong

[4] Yanzhou se encontraba a cargo de Liu Dai, pero cuando éste se unió a Cao Cao, Cao Cao lo usó como base.

[5] Consejero de Liu Bang, primer emperador de la dinastía Han.

[6] 荀攸, nombre de cortesía, Gongda, 公達, literalmente exitoso en un servicio público

[7] 程昱, nombre de cortesía Zhongde, 仲徳, virtuoso hijo mediano

[8] 郭嘉, nombre de cortesía, 奉孝, Fengxiao,  literalmente al servicio de la piedad filial.

[9]   劉曄, nombre de cortesía 子揚,Ziyang, literalmente maestro de las fuerzas positivas.

[10] 滿寵  nombre de cortesía 伯寧,, Boning, tranquilo hermano mayor

[11]毛玠, nombre de cortesía 孝先,Xiaoxian, filial a sus ancestros

[12]于禁, nombre de cortesía文則, Wenze,  principios civilizados

[13] 17 kilos y medio

[14] General del rey Zhou, el ultimo rey de la dinastía Shang, se considera que su fuerza física no tenía igual.

[15]陶謙, nombre de cortesía恭祖, Gongzu, literalmente el que muestra reverencia ante los ancestros

[16] El blanco era el color del luto en China.

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